Querer hacer fotos bajo la lluvia, por poco intensa que sea, es muy incómodo y además no puedes evitar que se moje la cámara, así que ayer se me ocurrió que hay que dar utilidad a cosas que en principio no la tienen o bien destinarlas a otro fin, más útil para mí.
Y así es como ha nacido el gorro de ducha para cámara. Gracias a todos los hoteles que lo ponen como regalo.
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